El cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter los muebles que uno prefiera. La gente necia amontona allí toda la madera que encuentra a mano, y así resulta que no resta espacio en él para los conocimientos que podrían ser útiles o, en el mejor de lis casos, esos conocimientos se encuentran tan revueltos y mezclados con otros, que les resulta difícil dar con ellos ..